2014 es un año de inflexión. La
escuela de arte nº 12 ha sido, durante treinta años, un centro
difusor de la cultura del diseño, ha promocionado la implantación
de los estudios de diseño, ha propiciado la normalización y la
evolución de la práctica profesional del diseñador en nuestro
entorno. Tanto en la comunidad de Madrid y en el ámbito nacional, fue
centro pionero en sus inicios y continúa como referente en la
enseñanza pública.
En la memoria quedó la denominación
de Escuela Experimental de Diseño y ahora nos toca guardar el nombre
de Escuela de Arte número 12 de diseño industrial.
Este próximo curso, las enseñanzas
del diseño industrial se fusionan a otras familias del diseño
(interiores, moda, gráfico) dentro del proyecto educativo de la
escuela de arte diez de Madrid. Una nueva ubicación, una proximidad
a las otras áreas del diseño y una nueva identidad que parecería
alejarla de sus orígenes.
Pero el empeño de quienes hemos
recibido esta herencia es no perder las raíces de la pedagogía del
diseño que nos ha acompañado en este camino. Miguel Durán-Lóriga
sigue estando presente en la conciencia del grupo de profesores y en
el espíritu del proyecto educativo. Lo aprendido en las aulas y
talleres durante estas décadas no reposa en archivos del pasado,
está en los espacios de esta nueva casa.


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